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Baterías “venusianas” que resisten 500 grados Celsius

Por Giovanni Sapere
2 min de lectura

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Traducido automáticamente del original en inglés Leer el original

Baterías “venusianas” que resisten 500 grados Celsius

La NASA se prepara para la exploración de Venus adoptando un nuevo tipo de batería capaz de soportar las tremendas condiciones del suelo venusiano.

La exploración espacial continúa. Tras numerosos planes para explorar y analizar Marte, la NASA apunta ahora a estudiar Venus, nuestro otro vecino, mucho menos distante que el planeta rojo. Un viaje más corto, pero misiones sin duda más complejas, dadas las grandes dificultades de las sondas que llegan a la superficie del planeta y son destruidas en pocas horas (o minutos, en ciertas zonas del planeta). La NASA parece estar trabajando en un prototipo capaz de resolver este problema, que permitiría obtener datos útiles para descubrir a un vecino todavía tan desconocido.

Una máquina que opera en la superficie de Venus se enfrenta a dos problemas principales: la presión, que alcanza casi las 100 atmósferas, y la temperatura, que con una media de unos 464 grados puede incluso fundir el plomo. Precisamente por eso, hasta hoy las sondas enviadas al planeta han logrado transmitir datos durante no más de dos horas antes de ser destruidas por las condiciones extremas de la superficie. El principal problema, según los investigadores, sería la forma en que las sondas deberían poder obtener energía. Dada la capa de nubes extremadamente densa que rodea el planeta, es imposible usar paneles solares, y las baterías convencionales no resisten esas temperaturas.

La solución podría llegar en estos días: la empresa estadounidense Advanced Thermal Batteries parece haber completado el prototipo de una batería capaz de funcionar a casi 500 grados de temperatura. Se trata de una batería nunca vista que utilizaría materiales distintos: el electrolito en el que se basaría el prototipo sería inerte y sólido a las temperaturas terrestres pero, en las condiciones venusianas, podría pasar a estado líquido y permitir así la producción de energía. Al optimizar el primer prototipo, los ingenieros de Advanced Thermal Batteries lograron obtener una batería capaz de funcionar a temperaturas venusianas durante hasta 120 días. Una cifra notable de días en la que la NASA pretende basar la próxima misión al planeta, la del módulo de aterrizaje Llipse (Long-Lived In situ Solar System Explorer), que se espera que llegue a Venus y permanezca activo en la superficie al menos dos meses, recopilando datos sobre la composición de la atmósfera y el clima venusianos. Al parecer, la misión incluiría una extraña e inesperada colaboración con la Agencia Espacial Rusa que, con las tensiones internacionales actuales, podría plantear bastantes problemas a la realización de la misión. La proximidad de Venus y sus profundas similitudes con nuestro planeta (tamaño y composición) lo han convertido en un objetivo prioritario desde los albores de la exploración espacial. Escenario de numerosos desafíos durante la Guerra Fría, Venus quedó registrado como un éxito estadounidense en 1962, con la sonda Mariner 2 realizando un sobrevuelo del planeta y revelando la ausencia casi total de campo magnético y la altísima temperatura de la superficie.

Foto: Pexels

Autor: Alessandro Volpe