En Harvard crean cerebros in vitro útiles para la experimentación
Por Giovanni Sapere
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Producir minicerebros en el laboratorio para estudiar y tratar enfermedades neurológicas como el autismo o la esquizofrenia. Sí, lo que hasta hace pocos años era una quimera podría hacerse realidad ahora.
Y lo que lo hace posible es una investigación llevada a cabo por un equipo dirigido por la investigadora italiana Paola Arlotta, profesora del Departamento de Células Madre y Biología Regenerativa de Harvard. El estudio, publicado hace unos días por la revista científica «Nature», muestra cómo se ha superado el primer obstáculo para la creación de pequeños organoides útiles para la experimentación científica in vitro.
En la práctica, según la investigadora italiana, ha sido posible crear minicerebros con las mismas características, lo que permite un experimento que parte de los mismos puntos en común. Estos pequeños órganos crecen en probetas, generados a partir de células madre, y hasta ahora cada uno se había desarrollado con características distintas. La uniformidad de las células, sin embargo, es el requisito fundamental para realizar pruebas eficaces.
Y es aquí donde intervino el equipo dirigido por Arlotta, creando un método verdaderamente eficaz para dotar de esa uniformidad a todos los organoides creados en probeta. «En este estudio demostramos que un modelo de organoide del prosencéfalo dorsal puede generar de forma fiable una rica diversidad de tipos celulares adecuados para la corteza cerebral humana —dice el estudio publicado en Nature— Realizamos un análisis de la secuenciación del ARN de 166 242 células aisladas de 21 organoides individuales y comprobamos que el 95 % de los organoides genera un compendio de tipos celulares prácticamente indistinguible, siguiendo trayectorias de desarrollo similares y con un grado de variabilidad de un organoide a otro comparable al de los cerebros endógenos individuales».
El equipo de desarrollo: (de izquierda a derecha) Joshua Levin, Xian Adiconis, Paola Arlotta, Aviv Regev, Silvia Velasco, Amanda Kedaigle y Marina Rocha. Créditos: Rose Lincoln/Harvard Staff Photographer Este nuevo método desarrollado por la Universidad de Harvard dará un nuevo impulso al estudio en el laboratorio, al permitir estudiar con más detalle el proceso de desarrollo de las enfermedades cerebrales o neurológicas, poniendo de relieve las características genéticas específicas que causan dichas enfermedades.



