Larvas de cera para reciclar plástico: el descubrimiento de una investigadora italiana
Por Giovanni Sapere
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La investigadora Federica Bertocchini ha descubierto que algunas larvas de la cera son capaces de degradar el plástico utilizado para embalajes
Un descubrimiento «nacido» por casualidad. Federica Bertocchini, investigadora del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, en España, limpiaba las colmenas de su laboratorio cuando depositó unas larvas de polilla de la cera (Galleria Mellonella) en una bolsa de plástico. Unas horas después, la bolsa estaba llena de agujeros. La investigadora se preguntó por qué había ocurrido esta curiosa circunstancia y se puso de inmediato en contacto con sus colegas Paolo Bombelli y Christopher Howe, del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Cambridge, para pedirles explicaciones. Como tampoco ellos pudieron darle una respuesta, decidió realizar un experimento cronometrado. Se introdujeron cien larvas en una bolsa de polietileno, el plástico más utilizado para fabricar las bolsas de la compra de los supermercados. Al cabo de solo 40 minutos aparecieron los primeros agujeros y, después, habían desaparecido 12 miligramos de polietileno (PE). A partir de estos datos, el equipo de Bertocchini pudo demostrar que la reducción del plástico se debía al proceso de digestión de las larvas. Las larvas comen el plástico y, durante la digestión, rompen el enlace químico del polietileno para convertirlo en etilenglicol, un compuesto biodegradable en pocas semanas.
Larvas de cera para reciclar plástico
El descubrimiento de Bertocchini podría abrir el camino a nuevas soluciones para la eliminación del plástico y la protección del medio ambiente. El polietileno, en efecto, es uno de los materiales más utilizados en la industria del embalaje. Según un reciente estudio del WWF, cada año un billón de bolsas de PE acaban en vertederos de todo el mundo. Un aliado contra este contaminante podrían ser las larvas: «Dado que el polietileno por sí solo representa el 40 % de la demanda total de productos de plástico en toda Europa —afirma la investigadora italiana—, este descubrimiento podría ser fundamental, sobre todo si pudiéramos aplicarlo todo de forma viable, trabajando en una solución para salvar nuestros océanos y nuestros ecosistemas. Para crear un vertedero ecosostenible necesitaremos el agente que degrada el plástico extraído de las larvas, y no enormes cantidades de larvas vivas: también porque son perjudiciales para las abejas, que ya están en declive mundial. Por ahora nos hemos concentrado en «desmontar» el polímero. El paso inmediato será concentrarnos en «volver a montarlo» en algo útil o, en cualquier caso, totalmente inofensivo».



