Maker Faire Praga: gran éxito de la segunda edición
Por Valerio Lai
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Más de diez mil visitantes, doscientos stands dedicados a los inventos y la innovación
Un gran laboratorio público, abierto a inventores, simples curiosos y potenciales inversores. Es la Maker Faire de Praga, celebrada del 22 al 23 de junio en la capital de la República Checa, donde el recinto ferial se ha convertido en el centro mundial de la innovación y los inventos. Una segunda edición llena de novedades sobre el hágalo usted mismo, las nuevas tecnologías y los talleres creativos en casi 200 stands.
El tema principal de esta segunda edición, los proyectos escolares, que pretenden cambiar radicalmente la forma de educar en las escuelas utilizando la creatividad y el juego en el contexto del aprendizaje, pero el carácter polifacético del evento sigue en primer plano, con inventos relacionados con el reciclaje, la impresión 3D, la robótica, pero también con la artesanía tradicional, como el cuero, los textiles o el vidrio.
Entre los proyectos educativos presentados en la Maker Faire de Praga, a menudo derivados de ideas de niños y docentes, se encuentra también el robot Otto, inventado por Camil Palacio, que miles de personas en todo el mundo han tenido la oportunidad de construir por sí mismas. La función de Otto es enseñar cómo funciona un robot, haciendo que los niños lo construyan directamente. De código abierto, compatible con Arduino e imprimible en 3D, Otto acerca a los niños a la tecnología y les hace aprender la conexión lógica entre el código y la acción correspondiente del robot. También Can-Sat, un tipo de minisatélite que se usa para enseñar más sobre la tecnología espacial, o Matelab, el laboratorio químico diseñado por estudiantes universitarios para atraer a los niños al mundo de la química.
«Los proyectos creativos individuales ganan más espacio tanto en las escuelas como en los talleres abiertos, donde las personas pueden aprender nuevas habilidades que les servirán toda la vida —explica Jiří Zemánek, director del programa del festival—, y se crean nuevas ediciones del festival Maker Faire tanto en la República Checa como en el resto del mundo. Es una buena señal, porque los manitas modernos y los inventores capaces de aprender y trabajar de forma creativa serán en el futuro mucho más necesarios que los meros trabajadores.



