News

Una cerveza que nace del pan desperdiciado

Por Giovanni Sapere
2 min de lectura

CompartirLinkedInFacebookX

Traducido automáticamente del original en inglés Leer el original

Una cerveza que nace del pan desperdiciado

Descubrimos Biova, la startup italiana que desde 2019 convierte el pan sobrante en cerveza, con un ahorro significativo de malta de cebada y menos emisiones de CO2.

¿Alguna vez te has preguntado cuánta comida te sobra cada día? La respuesta es inquietante: cerca de un tercio de la producción mundial de alimentos es, a todos los efectos, un desperdicio que, a menudo, no se reutiliza y acaba tirado. Un caso grave es el del pan, del que se tiran muchas toneladas cada día. Datos inquietantes que exigen una solución inmediata.

Hace una contribución notable, aunque todavía modesta, una startup italiana que, desde hace unos años, convierte toneladas de pan sobrante en cerveza. La empresa se llama Biova, igual que el famoso tipo de pan del Piamonte, y se encarga de recoger el pan sobrante en el suelo, que solo en Italia ronda los 13 mil quintales, y de reintroducirlo en un proceso de producción. Una verdadera economía circular para una “cerveza circular” que, gracias a su fórmula innovadora y 100 % ecológica, también sustituye el 30 % de la malta de cebada necesaria para producirla.

La idea nació en 2019 de la mente de Emanuela Barbano, activa desde hacía años en la zona con su propia asociación de voluntariado para la recogida de alimentos sobrantes, y de Franco Dipietro, con el objetivo de volver a poner en el mercado el pan sin vender transformándolo en cerveza, dando a los propios productores de pan la posibilidad de volver a colocar el producto reelaborado en las estanterías de sus tiendas.

Con 150 kilogramos de pan se pueden producir 2500 litros de cerveza, calculan los productores de Biova, que además presumen de contar en su equipo con maestros cerveceros y expertos reconocidos a nivel europeo, cuyas recetas han llevado a la startup a producir distintos tipos de cerveza cuyo sabor, según los consumidores, es notable.

Una startup asombrosa que, por cierto, no se detiene en la producción de cerveza. En la producción de Biova se utiliza malta de cebada, aunque en una cantidad un 30 % menor que la de la competencia, y esta a su vez genera residuos. El equipo también pensó en ello y desarrolló un aperitivo salado, Ri-Snack, elaborado con la malta de cebada residual. El aperitivo es rico en proteínas, fibra y minerales, pero bajo en azúcares, que se liberan casi por completo en la fase de maceración (y por tanto también interesante en el plano dietético).

¿Pan sobrante? A beber.

Foto: Pexels

Autor: Alessandro Volpe