¿Y si le dijéramos que hay esperanza de volver a la vida en el futuro? El desafío de Tomorrow Biostasis
Por Letizia Giugliano
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El médico alemán tiene un proyecto ambicioso: conservar los cuerpos de personas recién fallecidas en estado de estasis para resucitarlas en el futuro. El fundador ha declarado que el objetivo es construir un mundo en el que las personas puedan decidir la duración de su vida, independientemente de sus recursos.
Un desafío contra lo desconocido es el de la empresa Tomorrow Biostasis, fundada en 2019 por el médico alemán Emil Kendziorra y cuyo objetivo es devolver a las personas a la vida. En Rafz, una localidad de unos 4000 habitantes del cantón de Zúrich, hay una clínica donde es posible criopreservar el propio cuerpo con el fin de llegar al «futuro».
El médico alemán tiene un proyecto ambicioso: conservar los cuerpos de personas recién fallecidas en estado de estasis para resucitarlas en el futuro. El fundador ha declarado que el objetivo es construir un mundo en el que las personas puedan decidir la duración de su vida, independientemente de sus recursos.
Cómo funciona
Para hibernar un cuerpo hay que seguir normas estrictas. La persona debe haber fallecido recientemente y no puede pasar más de una hora para evitar la muerte celular. La empresa utiliza una ambulancia especial para transportar el cuerpo, realiza compresiones torácicas y administra oxígeno mediante una mascarilla antes de sumergir temporalmente el cadáver en hielo. La criopreservación depende en gran medida del nitrógeno líquido, que mantiene las temperaturas necesarias a -196° Celsius. Los cuerpos se conservan en tanques aislados en la European Biostasis Foundation (EBF).
Costes El coste de la conservación del cuerpo entero ronda los 200.000 euros, mientras que la criopreservación del cerebro únicamente cuesta unos 60.000 euros. Actualmente hay unas 5000 personas en lista de espera para acceder a esta práctica, y ya hay 377 cuerpos hibernados en todo el mundo.
La criogenización ha tenido muchos avances a lo largo de los años y es una práctica consolidada para el esperma, los óvulos o los embriones, pero lo cierto es que el cuerpo humano entero tiene su propia complejidad y su reanimación tras la criopreservación todavía no es posible. Emil Kendziorra ha afirmado que no hay límite de tiempo para la criopreservación sin degradación, pero el regreso a la vida sigue siendo un desafío futuro aún sin respuestas seguras.



