Inventado el exoesqueleto que permite caminar a personas paralizadas
Por Ilaria Cuomo
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Inventado el exoesqueleto que permite caminar a personas paralizadas
El exoesqueleto pesa 65 kilos y funciona gracias a la fuerza del pensamiento de los pacientes
Uno de los grandes deseos del hombre y, sobre todo, de la ciencia, se ha hecho realidad. En efecto, se ha creado un exoesqueleto que puede hacer caminar a personas paralizadas.
Fuente: Fonds de donation Clinatec
La gran innovación se puso en práctica en el marco de un estudio con la Universidad de Grenoble Alpes, en Francia, que permitió a un hombre tetrapléjico mover sus cuatro extremidades paralizadas sustituyendo dos secciones del cráneo, de cinco centímetros, por sensores cerebrales. La conexión con el exoesqueleto se realiza entonces mediante electrodos implantados sobre la membrana externa del cerebro. En concreto, los electrodos son 64 y son capaces de captar todas las señales eléctricas emitidas por la actividad neurológica del paciente. Para manejar el innovador instrumento de la mejor manera posible, el paciente debe someterse previamente a simulaciones en las que se le pide que mueva las cuatro extremidades de un alter ego virtual.
El exoesqueleto pesa 65 kilos. En consecuencia, no es muy fácil de usar, pero representa un enorme paso adelante para permitir que las personas con graves dificultades motoras se muevan con la fuerza de su pensamiento.
Por el momento, el exoesqueleto está conectado al techo con un brazo mecánico para minimizar el riesgo de caídas, porque todavía no está listo para utilizarse fuera de los laboratorios, como explica el profesor Alim-Louis Benabid, presidente del consejo de administración de Clinatec:
«Esto está lejos de ser una solución para caminar, porque no se pueden hacer movimientos rápidos y precisos para evitar caerse. No obstante, hemos demostrado que podemos ampliar la movilidad del paciente en un exoesqueleto para darle una mejor calidad de vida».
Los científicos franceses dicen que pueden seguir perfeccionando la tecnología. En la actualidad, están limitados por la cantidad de datos que pueden leer del cerebro. Disponen de 350 milisegundos para pasar del pensamiento al movimiento; de lo contrario, el sistema se vuelve difícil de controlar.



