Liberemos la vacuna de las patentes: llamamiento por el derecho universal a la salud
Por Giovanni Sapere
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Con motivo del Día de la Liberación, intelectuales y científicos lanzan un llamamiento para liberar la vacuna contra la COVID-19 de las patentes: «contra la desigualdad y por el derecho universal a la salud».
Giorgio Brizio, Lella Costa, Domenico De Masi, Sara Diena, Tiziana Donati (Tosca), Carlo Petrini, Domenico Pompili y Gustavo Zagrebelsky han lanzado un llamamiento en favor de la inmunización también de los habitantes de los países que no tienen la fuerza económica y política para acceder a las vacunas contra la COVID-19. Este es su mensaje.
El llamamiento para liberar la vacuna de las patentes
El 25 de abril de 2020, unidos por el llamamiento «iorestolibera, iorestolibero», nos reunimos en una plaza virtual para celebrar el aniversario de la Liberación. Un acto que generó una increíble movilización de recursos humanos y económicos en favor de nuestros compatriotas más vulnerables. Una ocasión que demostró cómo las buenas intenciones, los valores y los sentimientos de solidaridad humana son capaces de llenar el vacío creado por la distancia física forzada. «Declaramos entonces: “Reconozcámonos, unámonos para dejar atrás esta crisis y diseñar un mañana luminoso y prometedor”. Un año después, reafirmemos ese deseo y hagámoslo aún más universal. “La libertad implica responsabilidad”, dijo en el siglo pasado la activista estadounidense de los derechos humanos y primera dama Eleanor Roosevelt. Una conciencia verdadera y actual, que nos recuerda que la liberación de este virus solo puede pasar por un gran movimiento de solidaridad y un espíritu de comunidad, que se concretan en el reparto equitativo de las vacunas a escala planetaria. La salud es un derecho de todos y garantizarla es una responsabilidad a la que nosotros, que somos privilegiados en este mundo, no podemos sustraernos. En un momento de emergencia global como el que vivimos, debemos reclamar en voz alta la suspensión de las patentes sobre las vacunas, junto con la liberalización de los conocimientos, las técnicas y las herramientas para favorecer su producción democrática. Porque si es cierto que, desde el punto de vista biológico, el virus no hace excepciones de clase, género, edad o nacionalidad entre las personas, tampoco se puede negar que, desde el punto de vista social, su devastador recorrido se ha topado con grandes desigualdades y discriminaciones, y no ha hecho sino aumentarlas. Y ahora que la vacuna nos ofrece una respuesta para afrontar el avance del virus, no podemos permitir que el acceso sea una prioridad de los más ricos, ni propiedad de determinadas naciones que lo utilizan como medio para extender su poder. Es una advertencia que el papa Francisco lanzó con claridad en el Día Mundial de la Salud y que hoy acogemos, alentando la formación de una red internacional que lleve adelante estas reivindicaciones y las haga concretas. Con la pandemia, cada uno de nosotros ha experimentado la interdependencia: nuestra protección individual solo puede lograrse, por tanto, mediante la protección universal de la comunidad. Nuestra protección individual solo puede llegar, por tanto, a través de la protección universal de la comunidad. Podremos sentirnos realmente seguros, pues, cuando también curemos el gran virus de la injusticia y la desigualdad. ¡No le demos la espalda a esta conciencia! Hagamos que, en este 25 de abril, la libertad signifique también reconocernos responsables del bien y del destino de los más débiles.
Giorgio Brizio, Lella Costa, Domenico De Masi, Sara Diena, Tiziana Donati (Tosca), Carlo Petrini, Domenico Pompili y Gustavo Zagrebelsky
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