Norms & Regulation

El Tribunal Supremo alemán fija un listón alto para las marcas de color abstracto

Demostrar el carácter distintivo adquirido de un color único exige algo más que el éxito comercial.

Por Letizia Giugliano
2 min de lecturaHuman-Edited, AI-Assisted

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El Tribunal Supremo alemán fija un listón alto para las marcas de color abstracto
Photo: FlyD / Unsplash

El Tribunal Supremo alemán ha aclarado los estrictos requisitos para obtener protección como marca para las marcas de color abstracto sobre la base del carácter distintivo adquirido. La sentencia subraya la dificultad de las empresas para demostrar que un color por sí solo funciona como indicador de origen y no como un mero elemento decorativo, lo que afecta a las estrategias de propiedad intelectual sobre la identidad de marca.

En qué consiste el carácter distintivo adquirido

En el caso de las marcas de color abstracto, las pruebas que suelen emplearse para acreditar el éxito comercial, como las cifras de facturación, la cuota de mercado o los gastos de publicidad, a menudo son insuficientes para demostrar el carácter distintivo adquirido [The IPKat, Colour me orange]. Para el tribunal, esas pruebas no acreditan de forma adecuada que los consumidores asocien el color con una empresa concreta o con un origen determinado del producto, en lugar de verlo simplemente como parte de su estética o de su envase. Lo decisivo es si el color, de forma aislada, indica el origen comercial.

Implicaciones para la estrategia de marca

La sentencia subraya la complejidad que afrontan las empresas que buscan proteger su identidad de marca mediante colores abstractos en Alemania. Las empresas deben reunir pruebas sólidas de que, en la mente del público, existe un vínculo directo entre el color concreto y sus productos o servicios, más allá de la presencia general en el mercado. Esto influye en cómo las compañías abordan la innovación en branding y el alcance de sus carteras de propiedad intelectual, sobre todo en mercados competitivos donde el color puede ser un factor diferenciador clave. La sentencia sugiere que las empresas deberían plantearse estrategias de marca multifacéticas que combinen el color con otros elementos distintivos para asegurar una protección de marca más sólida, en especial en jurisdicciones con requisitos igualmente estrictos.

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